Los primeros días sirven para crear una rutina y aprender cómo responde tu cuerpo. No hace falta entrenar los siete días ni terminar agotado para que la semana cuente. Si hace tiempo que no haces ejercicio, empieza con pocas sesiones y deja espacio para descansar.
Una semana de ejemplo
- Día 1 — Aclara tu punto de partida: consulta al coach, comenta tus objetivos y pregunta cómo se adapta una clase. Si tienes una condición médica o una lesión, busca primero la orientación adecuada.
- Día 2 — Recupera: camina suavemente o sigue con tus actividades normales. Observa cómo te sientes, sin intentar “pagar” el entrenamiento anterior.
- Día 3 — Practica con calma: si tu plan y el coach lo indican, vuelve a entrenar con atención a la técnica y a las opciones de escala.
- Día 4 — Descansa: prioriza sueño, comidas habituales y agua según tu sed y el clima.
- Día 5 — Revisa sensaciones: identifica qué fue cómodo, qué te costó y qué quieres preguntarle al coach.
- Día 6 — Elige movimiento agradable: una caminata, movilidad suave o descanso completo pueden ser buenas opciones.
- Día 7 — Planifica la próxima semana: reserva espacios realistas y ajusta el objetivo según tu energía y agenda.
Una regla útil
Dolor agudo, mareo o malestar no son señales que debas ignorar. Detente y comunícalo al coach; si el síntoma es preocupante o persiste, consulta a un profesional de salud. Para conocer el formato inicial de Inertia Fitness, pregunta al equipo por WhatsApp y coordina disponibilidad antes de asistir.



